En los últimos años, muchas organizaciones han adoptado arquitecturas de microservicios en sus backends para mejorar la escalabilidad y el despliegue independiente de componentes. Sin embargo, en el frontend, la historia ha sido diferente: en muchos casos, una sola aplicación monolítica sigue siendo la norma.
Ahí es donde entran en juego los micro frontends: una arquitectura que propone dividir la interfaz de usuario en módulos autónomos, donde cada uno representa una funcionalidad o dominio específico de negocio, y puede ser desarrollado, probado y desplegado de forma independiente.
¿Qué es un micro frontend?
Un micro frontend es una parte de la interfaz que se construye y se entrega como si fuera una aplicación completa, pero que luego se integra con otras en tiempo de ejecución o compilación. Esta idea permite que diferentes equipos trabajen sobre distintos fragmentos de la interfaz sin interferir entre sí.
Por ejemplo, en un sitio de comercio electrónico:
- Un equipo puede desarrollar la sección de búsqueda de productos.
- Otro puede encargarse del carrito de compras.
- Un tercero puede mantener el perfil de usuario.
Cada parte funciona como un micro frontend independiente.
Ventajas de usar micro frontends
- Desarrollo paralelo: los equipos no se bloquean entre sí.
- Despliegue independiente: cada módulo puede ser actualizado sin afectar al resto.
- Escalabilidad organizacional: los equipos pueden crecer con mayor autonomía.
- Posibilidad de tecnologías diversas: aunque es preferible mantener una base común, es posible usar distintas tecnologías si es necesario.
Desafíos a tener en cuenta
- Coordinación entre equipos: se necesita una guía clara de integración y estilo.
- Experiencia de usuario consistente: todos los módulos deben seguir las mismas pautas de diseño.
- Carga de dependencias: hay que evitar cargar varias veces los mismos frameworks.
- Infraestructura: requiere una configuración más compleja para orquestar los diferentes módulos.
Tecnologías que lo hacen posible
- Webpack Module Federation: permite que diferentes aplicaciones compartan código en tiempo de ejecución.
- Single-SPA: framework para orquestar varias aplicaciones como una sola.
- Web Components: para encapsular y reutilizar componentes sin conflictos.
- Import maps y build pipelines personalizados: para manejar la integración sin tight coupling.
¿Cuándo conviene adoptar esta arquitectura?
- Si tienes equipos múltiples que trabajan en paralelo.
- Si necesitas escalar sin fricciones el desarrollo de funcionalidades.
- Si tu aplicación tiene dominios bien definidos que pueden evolucionar de forma separada.
No es ideal para proyectos pequeños o con un equipo reducido, ya que la complejidad puede superar los beneficios.
Caso práctico: una banca digital con micro frontends
Imaginemos una plataforma de banca digital que ofrece múltiples servicios: cuentas, tarjetas, préstamos, inversiones y atención al cliente. En lugar de desarrollar una única aplicación monolítica que integre todo, se decide adoptar micro frontends.
- El equipo de tarjetas construye un módulo que gestiona la visualización de saldos, últimos consumos y bloqueo de tarjetas.
- El equipo de préstamos crea su propio micro frontend para simular, solicitar y seguir el estado de los créditos.
- El equipo de inversiones se enfoca en mostrar gráficos de rendimiento y permitir operaciones bursátiles.
Cada uno trabaja de forma aislada, puede desplegar cambios sin esperar a los demás, y la plataforma orquesta la integración mediante un shell principal desarrollado con Single-SPA. Esto permite a la banca mantener una evolución constante, responder rápidamente a cambios regulatorios y escalar los equipos sin conflictos.
Micro frontends son una solución arquitectónica efectiva cuando se busca escalar una aplicación sin comprometer la mantenibilidad ni la independencia de despliegue. Permiten construir una interfaz distribuida, desacoplada y orientada a dominios, respetando los principios de separación de responsabilidades.
Hasta aquí por hoy. Gracias por acompañarme.
